Nosotras que trabajamos con adultos mayores podríamos utilizar los 20,000 pesos de manera estratégica para mejorar la calidad de vida de los residentes. Por ejemplo, podrían destinar ese dinero a la compra de materiales y recursos para actividades recreativas y terapéuticas, como juegos de memoria, libros, y materiales de manualidades, con el fin de fomentar la estimulación cognitiva y la interacción social. Además, podrían utilizar una parte para mejorar las condiciones de higiene, adquiriendo productos como cremas hidratantes, toallitas húmedas o insumos médicos básicos que contribuyan al bienestar físico de los adultos mayores. También, el dinero podría ser utilizado para organizar una pequeña actividad recreativa, como una salida al parque o una tarde de cine, brindando momentos de esparcimiento que favorezcan su bienestar emocional y social.

