ACTIVIDADES, ANIVERSARIOS

Casa Arcoíris en el Atardecer

Nuestro primer proyecto cumple cinco años

El atardecer de la existencia no tiene por qué vestirse de gris; al contrario, puede convertirse en la etapa más vibrante, cálida y compartida de la vida. Esta es la premisa que late en el corazón de un proyecto profundamente conmovedor nacido en el seno de la Iglesia chilena, donde la vocación de servicio se transformó en un tierno compromiso de autocuidado.

Un tejido de fraternidad frente al paso del tiempo

Para entender el origen de esta obra, debemos remontarnos a los vientos de renovación de finales de la década de 1960, en pleno contexto posterior al Concilio Vaticano II. En ese momento histórico, un grupo de almas consagradas unió voluntades para dar vida a la Agrupación de Congregaciones nacidas en Chile. No obstante, las décadas no pasan en vano. Con el transcurrir de los años y compartiendo fielmente sus experiencias mes a mes, las comunidades se enfrentaron a una realidad ineludible: las vocaciones disminuían notablemente y el personal consagrado envejecía con rapidez.

Lejos de resignarse o bajar los brazos, este desafío encendió en ellas el deseo profundo de unirse y protegerse. Tras un proceso de diálogo y de profunda escucha interna, fundaron la Corporación Tejiendo Solidaridad. Esta organización cobró vida impulsada por tres grandes anhelos: promover la formación permanente de sus miembros, fortalecer su misión evangelizadora en común y, de manera muy especial, crear una residencia digna para sus hermanas mayores.

Cuando los sueños se visten de hogar

Aquel primer gran anhelo se transformó en una hermosa realidad en junio de 2021 con la inauguración de su obra cumbre: la Casa Arcoíris en el Atardecer. Como en cualquier iniciativa noble, los primeros pasos no estuvieron exentos de dificultades y momentos complejos. Sin embargo, la Providencia divina se manifestó con claridad cuando la Congregación del Amor Misericordioso les entregó una propiedad en comodato para albergar este noble proyecto.

Lo que comenzó originalmente como el refugio de seis pioneras, hoy, en pleno junio de 2026, se ha expandido para acoger a diez mujeres consagradas (ocho de ellas residentes permanentes y dos en tránsito).

El poético nombre de la residencia encierra un significado profundo:

  • Arcoíris: Evoca el entrelazamiento de diversas espiritualidades y carismas. Es un rincón sagrado donde hermanas con trayectorias y caminos muy distintos convergen para compartir sus dones, sus ricas vivencias y, al mismo tiempo, abrazar comunitariamente sus fragilidades.
  • En el Atardecer: Hace referencia directa a la edad de las residentes, reivindicando la adultez mayor como una etapa que no debe ser sinónimo de dificultad, sino un periodo lleno de dinamismo, calidez y alegría.

Un puente de amor sostenido de forma global

Construir un espacio de estas características requiere de un esfuerzo monumental. Aunque el camino presentó espinas debido a la escasez inicial de manos y recursos, el equipo humano se movilizó con rapidez. Poco a poco, el hogar logró estructurar un sólido equipo compuesto por cuidadoras, técnicos en enfermería, administradores, una coordinadora y profesionales de la salud tales como una terapeuta ocupacional y una psicóloga abocados a brindar un cuidado geriátrico integral y profundamente afectuoso.

Asimismo, esta maravillosa obra ha logrado sostenerse en el tiempo gracias a una red de cooperación internacional y local que financia y respalda sus pilares institucionales:

Fundación Adveniat (Alemania)

Subvención directa para el pago de salarios del personal.

Evening Rainbow Corporation (EE.UU.)

Entidad creada exclusivamente para solventar la mantención básica del recinto.

Fundación Alianza Solidaria

Encargados de guiar el diseño y la gestión administrativa en Chile.

Anna Trust (Roma) y Fundación Emmanuel

Alianzas institucionales recientes que, junto a benefactores anónimos, sostienen la obra.

Fundación Hilton (EE.UU.)

Financiamiento de remuneraciones y programas de formación.

Hoy en día, la Residencia Arcoíris en el Atardecer continúa escribiendo sus páginas doradas, recordándonos que cuando la solidaridad cristiana se traduce en acciones concretas, los últimos años de vida pueden impregnarse de los matices más alegres y esperanzadores.

El hogar (3)

¡Gracias por llenar de color nuestras celebraciones!

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a cada una de las personas, instituciones y amigos que nos acompañaron durante las celebraciones de nuestro quinto aniversario. Su presencia, su afecto y sus muestras de cariño hicieron de cada momento un recuerdo inolvidable.

Ver a nuestra comunidad unida nos demuestra que el camino recorrido ha valió la pena y nos llena de energía para seguir tejiendo historias de solidaridad y esperanza. Gracias por ser parte fundamental de nuestra gran familia y por caminar siempre a nuestro lado.

¡Con gratitud y afecto!

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